Durante sus visitas a Pereira y Cali, dos de las ciudades golpeadas por el movimiento telúrico del 10 de agosto, el presidente Abelardo De La Espriella entregó detalles sobre el funcionamiento y la inyección de capital del denominado Fondo Milagro, entidad encargada de gestionar los dineros destinados a las labores de reconstrucción.
El jefe de Estado recordó que, apenas 24 horas después de su conformación, el mecanismo financiero obtuvo su asignación inicial por una cifra superior a los 624.000 millones de pesos. A esto se añade una partida actual que supera los 377.000 millones de pesos orientada a subsidios económicos, cuya ejecución estará a cargo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Asimismo, el mandatario indicó que en el transcurso de noviembre se incorporarán al fondo 826.000 millones de pesos provenientes del Ministerio de Vivienda, los cuales estarán enfocados exclusivamente en programas de vivienda nueva y mejoramientos habitacionales.
“Aquí la gente dice: ‘¿Pero cuándo van a empezar? ’. Miren, el trámite de un fondo como el que montamos en otras circunstancias se demoró ocho meses; nosotros nos demoramos un mes y medio. Usted va a sacar aquí la placa de un carro y es un lío. Imagínense montar todo esto”
Frente a las expectativas de la ciudadanía sobre el inicio de las obras, el presidente defendió la agilidad con la que se estructuró la iniciativa institucional frente a los tiempos habituales de la tramitología estatal.
De igual manera, el gobernante hizo un llamado enfático a los administradores del esquema para garantizar una gestión óptima de los dineros públicos.
“¿Qué pido yo al señor gerente del fondo, a los gerentes regionales, a la junta? Toda esa plata tiene que ser ejecutada en beneficio de la gente con transparencia y rapidez. Necesitamos volver a levantarnos y volver a ver el futuro con esperanza”
Estas declaraciones fueron pronunciadas por De La Espriella desde la capital vallecaucana, donde insistió en la urgencia de acelerar la recuperación de las zonas siniestradas bajo estrictos estándares de pulcritud administrativa.










