En el marco del Congreso Colombiano de la Construcción celebrado en Cartagena, cuyo eje central es la recuperación y el impulso de la actividad edificadora, el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, se refirió al complejo panorama crediticio que impacta de manera directa la compra de vivienda en el país.
El directivo reconoció que el elevado costo del crédito representa un obstáculo significativo para el sector inmobiliario; no obstante, defendió la necesidad de sostener esta política para frenar la escalada inflacionaria. De acuerdo con Villar, el trabajo del Emisor se ha visto entorpecido por el alto gasto estatal de los últimos años, periodo en el que medidas como el incremento acumulado de más del 23 % en el salario mínimo y un abultado déficit fiscal terminaron avivando las presiones sobre los precios.
La urgencia de alinear las cuentas del Estado
Bajo la óptica del gerente del banco central, para que las tasas de interés puedan descender de forma sostenible es imperativo solucionar primero el desbalance en las finanzas públicas.
“Eso se vuelve mucho más difícil de manejar cuando hay un déficit fiscal de las magnitudes que tenemos en Colombia y, por lo tanto, para evitar ese tipo de costos y para facilitar que lleguemos más rápido al estadio en el que quisiéramos estar, que es un estadio de bajar las tasas de interés porque la inflación está bajando, porque estamos llegando a la meta, lo que sería deseable sería que la política fiscal actuara en la misma dirección de la política monetaria, ayudando a ajustar la economía y no en contravía”, puntualizó Villar durante su intervención.
Alerta por un déficit sin precedentes recientes
El directivo advirtió que el presupuesto que se expedirá por decreto proyecta un desbalance fiscal del 9,4 % del PIB antes de las correcciones fiscales anunciadas, un registro que calificó como inédito en la historia moderna del país.
Villar precisó que, aun cuando la administración central logre aplicar los recortes previstos mediante una ley de ajuste para dejar el déficit en un 7,2 % del PIB, el faltante continuaría siendo alarmante, situándose en niveles comparables a los registrados durante la emergencia sanitaria del COVID-19, época en la que dicho nivel de endeudamiento obedecía a circunstancias extraordinarias.










