Los preparativos y celebraciones de un matrimonio rara vez están exentos de imprevistos meteorológicos o logísticos. En esta ocasión, una pareja que buscaba inmortalizar su compromiso a orillas del estrecho del Bósforo, en Estambul, protagonizó un momento tan angustiante como insólito debido a las inclemencias del tiempo.
La mujer, quien lucía un vestido largo en tono rosa pálido, posaba frente al emblemático puente que une la ciudad euroasiática. Como parte de la escenografía, el equipo dispuso una voluminosa estructura repleta de globos blancos, transparentes y beige.
El viento cambió los planes
Repentinamente, una fuerte ráfaga de aire impactó la zona costera y convirtió la decoración en una enorme vela improvisada. Al estar conectada al montaje, la novia perdió estabilidad de inmediato y empezó a ser empujada por la fuerza de las corrientes, que amenazaban con arrastrarla ante la mirada atónita de varios transeúntes.
El fotógrafo a cargo de la sesión reaccionó con rapidez y corrió a sujetar a la mujer para evitar que fuera levantada o sufriera una caída peligrosa. Gracias a su oportuna intervención, el percance no pasó a mayores y la jornada pudo reanudarse, permitiendo que la protagonista obtuviera el recuerdo fotográfico de su boda sin lesiones que lamentar.










