Durante una entrevista concedida a una emisora nacional, la opositora y exdiputada venezolana Delsa Solórzano analizó las repercusiones del regreso de María Corina Machado al territorio venezolano. Tras un periodo de clandestinidad y exilio obligado, la reaparición de la máxima figura de la oposición da inicio a lo que la dirigente calificó como una “nueva etapa en el país”, surgida tras los sucesos del pasado 3 de enero.
En medio de este escenario político, la cabeza del partido Encuentro Ciudadano conversó sobre la actitud de apertura al diálogo por parte de Machado, el funcionamiento de las conversaciones institucionales y el respaldo a la hoja de ruta planteada por el Departamento de Estado norteamericano.
Apertura al diálogo y rol en las negociaciones
Uno de los ejes principales abordados fue la postura de la dirigente opositora frente a las actuales autoridades gubernamentales. Al ser consultada sobre posibles puentes de comunicación entre las facciones enfrentadas, Solórzano subrayó la disposición de Machado para entablar una reunión con Delcy Rodríguez: "La primera, ella misma ha dicho que está dispuesta a reunirse con Delcy Rodríguez, o sea, eso creo que hay que destacarlo".
Igualmente, la exlegisladora puntualizó que el arribo de Machado al país tiene como propósito impulsar la transición democrática y evitar entorpecer los espacios de diálogo o los acuerdos políticos: "Ella misma ha dicho que no va a ser, son sus palabras, que no va a ser obstáculo para que esa mesa produzca resultados".
Para la exparlamentaria, la vuelta de la líder opositora revitaliza la esperanza colectiva de transformación política: "Nosotros los venezolanos hoy estamos viviendo una nueva etapa en el país, una que nos abrió una ventanita, una esperanza de nuevo hacia la democracia... A esa ventana se le abrió hoy otra puerta, sabiendo todos nosotros que María Corina está acá".
Institucionalidad opositora y liderazgo
Frente a los interrogantes sobre la vocería formal en la mesa de diálogo —encabezada oficialmente por la parlamentaria Dinora Figuera y respaldada por Estados Unidos—, Solórzano aclaró que dicha designación obedece estrictamente a motivos institucionales y no a una cesión del liderazgo político.
De acuerdo con su explicación, Figuera lidera dicha instancia debido a que encabeza la Comisión Delegada del Parlamento elegido en 2015, corporación de la cual Machado no forma parte a causa de las sanciones e inhabilitaciones políticas impuestas previamente: "Se ha dicho que es una representación institucional de la Asamblea 2015 y María Corina no pertenece a la Asamblea 2015. No es porque el liderazgo esté en manos de otra persona... El liderazgo no se endosa ni se trasladan".
En esa misma línea, recalcó que la relevancia política de la dirigente brota del respaldo ciudadano expresado en las urnas: "El papel de María Corina y la importancia de María Corina viene dada por otras cosas y viene dada por la legitimidad del voto y viene dada por la voluntad de cambio que mandató el pueblo venezolano".
Finalmente, a pesar de las divergencias ideológicas presentes al interior de la coalición opositora —que van desde posturas socialcristianas y socialdemócratas hasta corrientes libertarias—, Solórzano descartó que el regreso de Machado provoque fracturas internas: "Todos en la oposición pensamos distinto, pero tenemos conciencia, plena conciencia de la necesidad de pensar distinto, pero hacerlo juntos".










