Las grabaciones de las conversaciones entre los operadores ferroviarios y los maquinistas, previas al devastador accidente de trenes en territorio español, han sacado a la luz pasajes de desconcierto que ya hacen parte de las pesquisas para esclarecer el siniestro.
El siniestro ocurrió en la línea de alta velocidad que une Madrid con Sevilla. En ese tramo, un convoy AVE operado por Renfe colisionó contra la sección posterior de un tren de la empresa Iryo que estaba varado sobre los rieles. El balance preliminar de la emergencia deja un saldo de 68 personas fallecidas y más de 150 lesionados.
En los archivos de audio, la conductora de la unidad de Iryo detalla que le era imposible continuar su trayecto debido a fallas en el sistema de señales. Por este motivo, notificó que se encontraba detenida antes de una señal de ingreso. Desde la central de control le indicaron que aguardara y que, de persistir las fallas, volviera a establecer contacto con los operadores de tráfico.
El panorama empeoró durante el intercambio con el tren que venía más atrás. Con base en la cronología de las grabaciones, el segundo maquinista también se comunicó para indicar cómo debía actuar; no obstante, el informe señala que no se le dio la orden de frenar, sino que se le autorizó seguir su marcha a pesar de que el vehículo delantero seguía inmóvil.
Uno de los apartes publicados expone el clima de duda que imperaba minutos antes del choque. En medio de las charlas sobre los desperfectos técnicos y la dinámica de avance, se perciben diálogos entre los funcionarios encargados de procesar y emitir los datos.
Tiene un meta 40, entonces está avanzando hasta que se detenga. Espera un momento, sí, pero no estaba llegando en trayecto
Estos registros son ahora una pieza clave para determinar si existieron errores de comunicación y por qué razón no se alertó a tiempo al segundo conductor acerca de la presencia del otro tren en la misma línea férrea.
La magnitud de la tragedia desató manifestaciones en las inmediaciones del Ministerio de Transporte en Madrid, donde los ciudadanos pidieron la dimisión del ministro Óscar Puente. Las críticas también apuntaron hacia la administración del presidente Pedro Sánchez, en medio de cuestionamientos sobre la seguridad vial y el historial de incidentes en el sector ferroviario.










