A través de un pronunciamiento conjunto, cuatro exdirectoras de la Biblioteca Nacional de Colombia manifestaron su profunda inquietud frente a las decisiones recientes del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, advirtiendo sobre una presunta parálisis institucional que compromete la preservación del acervo documental y la permanencia de las políticas de fomento a la lectura.
El documento, firmado por Ana Roda, Consuelo Gaitán, Diana Patricia Restrepo y Adriana Martínez-Villalba, surge en medio de un panorama marcado por la suspensión del Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, la interrupción de más de 30 bibliotecas itinerantes y reportes sobre demoras en los pagos al personal de la entidad.
“Desconocer esta continuidad de esfuerzos, frenar sus procesos o imponer visiones e ideologías, lo que pone en riesgo no es un edificio o un programa, sino la garantía del derecho de los colombianos a la lectura, la educación, la investigación y la cultura. Nada de esto cabe en la estrecha y extraña etiqueta de lo ‘woke’”, manifestaron en su declaración.
Un legado histórico en juego
Las exdirectoras subrayaron la trascendencia de la institución, que conmemorará 250 años de historia en enero de 2027 como el organismo cultural más antiguo del país, encargado de salvaguardar la memoria bibliográfica nacional.
Asimismo, recordaron el impacto estratégico de la Biblioteca Nacional en el liderazgo de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, un sistema compuesto por 1.569 sedes municipales, departamentales, étnicas y rurales, junto a 689 Bibliotecas Rurales Itinerantes, cuya misión es garantizar el acceso cultural y educativo en los territorios según sus realidades locales.
El pronunciamiento también enfatiza el papel del organismo en la dinamización del ecosistema del libro: el impulso a la creación literaria, el respaldo a imprentas y librerías independientes, la proyección internacional de autores nacionales y proyectos de escritura creativa como la Red Relata.
“Las bibliotecas jamás prohíben, por el contrario, orientan, acompañan, ofrecen conversación y posibilidades. Las bibliotecas no imponen nunca una sola lectura: procuran que podamos encontrarnos en la diversidad de sus colecciones y pensar por nosotros mismos. Las bibliotecas no destruyen el conocimiento, lo ponen en circulación”, puntualizaron.
Finalmente, las firmantes hicieron un llamado al Gobierno para que las determinaciones en este ámbito se sustenten en criterios técnicos, cuenten con el concurso de la sociedad civil y dispongan de los recursos presupuestales requeridos para evitar que las políticas públicas queden supeditadas a los vaivenes de turno.










