El futuro de un territorio de 7.000 hectáreas ubicado en los límites entre Norte de Santander y Boyacá depende de cuatro trámites que actualmente están estancados en el Congreso de la República.
Una disputa limítrofe sin resolver
Durante los últimos meses, el malestar territorial se ha intensificado debido a la falta de decisiones en el poder legislativo. Son cerca de 7.000 hectáreas las que generan controversia en cuatro zonas limítrofes, cuyos expedientes acumulan retrasos sin visos de una solución pronta.
El comunicador Johan Sebastián Pérez Pinilla advirtió sobre la urgencia de atender este diferendo limítrofe. De acuerdo con sus investigaciones, las zonas en litigio presentan realidades diversas que van desde una amplia riqueza natural hasta comunidades que habitan permanentemente el sector.
Clamor de las comunidades
Mientras transcurre el tiempo sin definiciones oficiales, crece la zozobra entre los pobladores de estas zonas, quienes aguardan que las instancias legislativas definan con claridad la jurisdicción departamental a la que pertenecen.
En el recinto legislativo los procesos siguen detenidos. Divers sectores insisten en la necesidad de reactivar el análisis de estos expedientes para solucionar el diferendo territorial y devolver la tranquilidad a estas comunidades caracterizadas por su diversidad cultural y ambiental.



