Ante la reciente ola de violencia que sacudió la región fronteriza, el presidente Abelardo de la Espriella dispuso este jueves la militarización transitoria de Cúcuta y el incremento de las capacidades de seguridad en todo el departamento de Norte de Santander.
Las decisiones se adoptaron luego de una semana crítica marcada por dos graves sucesos: el homicidio del exsecretario de Gobierno y precandidato a la Alcaldía Miguel Castellanos, y un atentado con explosivos cerca del puente internacional Francisco de Paula Santander que dejó un saldo de varios heridos.
El pasado lunes 26 de octubre, Castellanos fue ultimado a disparos en el Anillo Vial Occidental mientras transitaba en compañía de su hijo menor, desprovisto de protección oficial. Al día siguiente, una maleta con explosivos estalló en el área de El Escobal, cerca del paso hacia Venezuela, causando lesiones a policías y civiles, además de zozobra en la ciudadanía. Estos episodios agravan la situación histórica de criminalidad y narcotráfico facilitada por la extensa frontera.
Medidas y despliegue operacional
Por medio de un pronunciamiento en plataformas digitales junto a la cúpula de las Fuerzas Militares, el mandatario nacional sentenció: “¡Cúcuta y Norte de Santander no están solos! ¡No cederemos un solo centímetro de nuestra patria ante el terrorismo!”.
El jefe de Estado dio instrucciones precisas al ministro de Defensa y a los altos mandos para poner en marcha de inmediato la militarización de la capital nortesantandereana como acción transitoria orientada a salvaguardar a los habitantes y combatir a los grupos armados ilegales.
“La seguridad de los colombianos no se negocia y el terrorismo se enfrenta con toda la fuerza legítima del Estado”, afirmó el presidente Abelardo de la Espriella.
A partir del 3 de noviembre, la estrategia sumará el despliegue de la campaña Esparta y del Bloque Operacional de Seguridad Urbana (BOSUR). Estas acciones buscan restituir el dominio territorial, desmantelar estructuras criminales, afectar sus finanzas ilícitas y someter a la justicia a los responsables.
De igual forma, De la Espriella recalcó que no se trata de una presencia simbólica de uniformados, sino de lograr resultados concretos en el orden público. Asimismo, confirmó que se desplazará a Cúcuta en los próximos días para supervisar las operaciones y demandar una articulación eficiente entre las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y los mandatarios locales.
Reacciones en la región
La determinación oficial fue recibida con expectativas de tranquilidad por distintos sectores sociales y económicos de Cúcuta y el departamento, los cuales reclamaban una intervención categórica frente a los problemas de orden público que afectan a la población fronteriza.










