Frente a las recientes declaraciones de Deicy Jiménez, quien afirmó haber obtenido un contrato en la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de María José Pizarro a cambio de supuestos favores sexuales prestados al presidente Gustavo Petro, la exsenadora del Pacto Histórico se pronunció públicamente para rechazar los señalamientos, aunque sin desmentir la existencia del vínculo laboral ni explicar el perfil profesional de la denunciante.
Jiménez había revelado la asignación de una orden contractual por 34 millones de pesos con el objetivo de brindar apoyo en la Primera Vicepresidencia del Senado, dignidad que Pizarro ostentaba en ese momento, particularmente en labores vinculadas con casos de violencia sexual. Pese a la gravedad del testimonio, la exparlamentaria no aclaró si la mujer hizo parte de su equipo ni si llegó por sugerencia del jefe de Estado.
En su pronunciamiento, Pizarro enfatizó su trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres y calificó lo dicho como un ataque infundado:
“Lamentablemente toca salir e insistir: jamás cohonestaré con una situación como la que se insinúa. He defendido los derechos de las mujeres no de palabra, sino como causa de vida; esa ha sido, es y seguirá siendo una convicción central de mi ejercicio político. Mi trabajo, mis luchas y mi trayectoria hablan por mí. No van a borrar lo que soy ni lo que represento con insinuaciones malintencionadas. Mi compromiso con las mujeres y con las causas populares no se negocia”.
Asimismo, la dirigente política argumentó que el episodio obedece a un plan estructurado para destruir su imagen pública y apartarla del escenario electoral, estableciendo un paralelo con lo acontecido en el pasado con su padre.
“¿Cuál es la estrategia? Convertir una mención sin pruebas en una condena social y linchamiento mediático y digital de la prensa sensacionalista al servicio de intereses oscuros, sin sustento ni pruebas. Esto es lo que De La Espriella llamó el ‘destripamiento’. Quieren sacarme de la carrera política como hicieron con mi padre, pero se equivocan, aquí estoy para enfrentar esta arremetida baja, coordinada con un medio que opera sin verificación, al servicio de la viralidad”.
Finalmente, arremetió contra el trabajo periodístico que difundió el testimonio de Jiménez, tachándolo de «prensa amarillista y mercenaria», e instó a la ciudadanía a no permitir que versiones sin sustento sustituyan la realidad en el debate democrático.










