Un enérgico llamado de atención hizo la Defensoría del Pueblo tras la llegada de efectivos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) a las instalaciones del Museo Nacional de Colombia, en Bogotá, donde se desarrollaba una manifestación ciudadana motivada por el retiro de varias obras de exhibición.
La controversia se originó a partir de la determinación del recinto cultural de desmontar ciertas piezas de sus salas, decisión que desató desconcierto y críticas entre artistas, gestores y la comunidad cultural. En respuesta, diversos colectivos se congregaron en la sede del museo para hacer oír sus reclamos, momento en el que se produjo la cuestionada presencia policial.
Llamado a privilegiar la mediación
Frente a lo sucedido, la entidad defensora de los derechos humanos calificó la actuación del organismo antidisturbios como desmedida. Según sostuvo la institución, las jornadas de protesta no violenta no deben ser atendidas mediante la fuerza pública, sino a través de mecanismos de concertación, diálogo y concertación pacífica.
De igual manera, se recordó que la libre expresión y el derecho a la movilización social constituyen pilares esenciales del régimen democrático, por lo cual los organismos del Estado tienen la obligación de brindar respuestas proporcionales y respetuosas a las inconformidades ciudadanas.
Hasta el momento no se conocen las posibles repercusiones institucionales de este hecho en la relación del Museo Nacional con el sector artístico, mientras resurge la discusión pública en el país sobre el empleo de unidades antimotines en contextos de protesta pacífica.










