Las autoridades marítimas mexicanas trasladaron a zonas seguras a cerca de un centenar de pobladores del litoral ante la aproximación del huracán Simón, un poderoso ciclón que amenaza con golpear territorio mexicano con gran fuerza pese a registrar un leve cambio de rumbo.
Los evacuados provienen de sectores cercanos al área donde se prevé el impacto del meteoro este domingo 11 de octubre hacia el mediodía. De acuerdo con los pronósticos meteorológicos, el fenómeno podría tocar tierra como categoría 4 en la escala Saffir-Simpson.
Refugio y medidas preventivas en Puerto Vallarta
Puerto Vallarta se convirtió en el punto de recepción para los habitantes desalojados. Entre ellos arribó Elena Glumas, de 63 años, quien viajó junto a sus mascotas recordando los estragos que dejó el huracán Lidia en 2023 sobre su pueblo natal, Yelapa: "Hace tres años perdimos todo, ahora pues digo, la vida es primero", afirmó tras descender de la embarcación.
El contralmirante Tayatzin Guerrero detalló que las autoridades solo pudieron coordinar un traslado marítimo el sábado a causa del oleaje mar adentro, cuyas condiciones calificó de "bastante violentas". El oficial también advirtió sobre el peligro a los turistas que permanecían en las playas: "Aparentemente el oleaje es inofensivo, pero (...) los puede sorprender y arrastrar".
Cierre de actividades y monitoreo del ciclón
Vuelos de reconocimiento efectuados por cazadores de huracanes de la Fuerza Aérea de Estados Unidos confirmaron que Simón modificó ligeramente su trayectoria hacia el norte, lo que retrasará su llegada a tierra firme. El sistema registra vientos sostenidos de 240 km/h, situación que llevó al gobierno del estado de Jalisco a declarar la alerta roja en varias municipalidades.
En la zona urbana y turística de Vallarta se ordenó la suspensión de actividades no esenciales y el aeropuerto internacional paralizó sus operaciones. Aunque la bahía y el relieve montañoso actúan usualmente como barreras naturales frente a los ciclones, y el Centro Nacional de Huracanes de EE. UU. (NHC) planteó un eventual "debilitamiento incluso antes de que el huracán toque tierra en México", el comercio se blindó tapiando vitrinas y puertas con maderas.
A lo largo del malecón comenzaron a verse piedras arrastradas por las olas matutinas. Paralelamente, los expertos vigilan con preocupación la velocidad de desplazamiento de Simón, que no supera los 10 km/h; una traslación tan lenta incrementa considerablemente el nivel de destrucción que puede causar. Este episodio se enmarca dentro de una temporada ciclónica más activa como consecuencia de las altas temperaturas del Pacífico derivadas del fenómeno de El Niño.










