A escasas horas de que se abran los puestos de votación en Brasil, el panorama electoral muestra un desenlace abierto. El senador Flávio Bolsonaro redujo la brecha frente al actual jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, ubicándose en un empate técnico en la víspera de la primera vuelta, según revelaron dos mediciones de opinión este sábado.
De acuerdo con el estudio del Instituto Datafolha, el mandatario y aspirante a la reelección registra un 45 % de los sufragios válidos —descontando nulos, blancos y no decididos—, mientras que el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro alcanza el 42 %. Al contemplar el margen de error de dos puntos porcentuales, la contienda entra en rango de empate técnico. En esta medición, efectuada entre el 1 y el 3 de octubre con 2.002 electores, Lula repite el porcentaje del jueves anterior, mientras que el senador conservador sumó dos puntos a su favor.
En casillas más rezagadas figuran el exmandatario seccional Ronaldo Caiado, con un 4 %, seguido por el dirigente Renan Santos y el psiquiatra Augusto Cury, ambos con el 3 % del respaldo electoral.
La pugna hacia un posible balotaje
De ser necesaria una segunda ronda el próximo 25 de octubre, Datafolha proyecta un escenario igualmente apretado: Lula sumaría el 47 % de las preferencias frente al 46 % de Bolsonaro, tras el 48 % contra 45 % reportado hace dos jornadas.
Por su parte, la encuestadora Quaest presentó un pulso todavía más cerrado con miras al domingo: 46 % de apoyo para el gobernante izquierdista y 45 % para el congresista, con base en 3.702 encuestas levantadas el 2 y 3 de octubre (margen de error de +/- 2 %). No obstante, para un eventual desempate a fin de mes, Quaest ubica a Flávio Bolsonaro a la cabeza con un 44 % frente a un 42 % de Lula.
Tensión judicial y cierre de campaña
El tramo final hacia las urnas se vio enturbiado por noticias falsas y choques verbales, cuyo punto crítico fue la suspensión del último debate televisivo antes de la votación. El encuentro fue cancelado tras fallos judiciales de última hora que restringieron el libre cuestionamiento a Lula y prohibieron enfocar su atril vacío en la transmisión.
Lula optó por no asistir argumentando que el esquema planteado buscaba propinarle una ofensiva colectiva, inclinándose en su lugar por participar en un pódcast. Tras las determinaciones de los jueces, Bolsonaro denunció censura y alegó que el mandatario recurrió a allegados en la rama judicial para beneficiarse políticamente, declinando su asistencia momentos antes de que la producción suspendiera el debate de manera definitiva.
Ambos aspirantes concluyeron sus actividades proselitistas este sábado con concentraciones paralelas en São Paulo, el colegio electoral más decisivo del país, que concentra a 34 millones de los 158 millones de ciudadanos habilitados para acudir a las urnas.










