Un descuido en plena transmisión en vivo a través de la plataforma Kick le generó pérdidas económicas cercanas a los ocho millones de pesos al reconocido creador de contenido colombiano Westcol. El streamer dejó a la vista los datos confidenciales de su tarjeta de crédito al compartir la pantalla de su computador, un error que varios espectadores aprovecharon para efectuar transacciones no autorizadas.
El incidente se desencadenó cuando el paisa expuso información bancaria sin censurar los números del plástico. Varios usuarios tomaron capturas de pantalla y, en cuestión de minutos, comenzaron a reflejarse movimientos financieros que el joven no había avalado. El afectado notó la situación al verificar el estado de sus cuentas mientras continuaba conectado con sus seguidores.
Compras millonarias en minutos
Entre los cobros reportados durante el directo figuran adquisiciones de videojuegos en tiendas virtuales, pagos de suscripciones en plataformas digitales y productos en establecimientos de cadena.
Uno de los hechos que más sorprendió fue la adquisición de una nevera, la cual habría sido sufragada con los datos bancarios filtrados. Según el relato del propio influenciador, la suma total de las operaciones no autorizadas rondó los ocho millones de pesos.
Toda la secuencia ocurrió de forma rápida mientras la emisión seguía en curso, quedando registrada en video y difundiéndose posteriormente en distintas redes sociales.
Acciones inmediatas y decisión final
Al percatarse del uso fraudulento de su producto financiero, el streamer se comunicó de inmediato con su equipo de trabajo para exigir el bloqueo de la tarjeta.
En medio de la llamada, instruyó la cancelación definitiva del plástico con el fin de frenar nuevos cobros y evitar que el endeudamiento siguiera creciendo.
Este suceso evidencia los peligros latentes de descuidarse con información financiera sensible durante las transmisiones en directo, donde cualquier detalle puede ser grabado o fotografiado por la audiencia.
Finalmente, Westcol optó por no pedirle al banco la reversión de los recursos y decidió asumir el costo total de los artículos comprados, al admitir que la filtración de su información ocurrió por una imprudencia propia.










