En medio del debate legislativo sobre el proyecto de reforma tributaria, la senadora Jennifer Pedraza lanzó fuertes cuestionamientos y advirtió sobre las consecuencias económicas que, a su juicio, sufrirían las familias de menores recursos y la clase media en el país.
Para graficar lo que califica como uno de los puntos más alarmantes de la iniciativa —el gravamen a productos básicos de la canasta familiar—, la legisladora empleó una taza de café durante su alocución en el Congreso.
“Les voy a repartir un tinto, porque puede ser el último tinto sin IVA que nos tomemos”, manifestó la congresista, al tiempo que cuestionó el impacto para los ciudadanos que arrancan sus labores diarias adquiriendo un pan y una taza de café.
Asimismo, la parlamentaria reprochó que el articulado incluya nuevos tributos para los servicios de conexión a internet, lo cual repercutiría en las facturas de clientes pertenecientes a diversas clases sociales.
De igual forma, la congresista denunció que el texto contempla prerrogativas fiscales para los patrimonios más altos, al tiempo que las mipymes carecerían de un esquema diferencial que aliviane sus obligaciones con el fisco.
Como parte de sus argumentos, Pedraza mencionó el caso del sector constructor, indicando que su gravamen efectivo real se ubicaría en el 25 % conforme a los datos expuestos en su discurso.
A través de estos reparos, la dirigente política abrió la discusión acerca de qué sectores soportarán el peso de la iniciativa económica y si el articulado logra una distribución justa de las obligaciones fiscales en la nación.










