Tras el sismo de magnitud 7.7 registrado el viernes en territorio panameño, los habitantes del municipio de Tonosí, el más cercano al epicentro, completaron más de 24 horas sin el suministro de agua potable ni energía eléctrica. La situación mantiene en estado de alerta a los residentes, quienes además enfrentan el impacto de réplicas continuas y la pérdida de viviendas.
En el parque principal de esta localidad, tres trabajadoras del centro de salud instalaron una olla comunitaria para preparar y repartir las tres comidas diarias —desayuno, almuerzo y cena— a los damnificados de la zona.
Argelis Ortega, una de las colaboradoras que asumió la tarea tras la emergencia, indicó que han preparado alimentos para más de un centenar de personas en recipientes desechables, mientras los vecinos hacen fila. «Han sido bastantes. Desayuno, almuerzo y cena para más de cien personas», expresó a la agencia EFE mientras sazonaba carne de cerdo.
El movimiento telurífero se produjo a las 12:56, hora local del viernes, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Desde entonces, el parque de este municipio, situado fuera del trayecto de la carretera Panamericana, funciona simultáneamente como albergue, comedor popular y centro médico provisional.
Mientras los víveres provienen de donaciones ciudadanas y las autoridades locales distribuyen agua, los heridos y pacientes con cuadros de ansiedad o contusiones reciben atención bajo carpas deterioradas. Las vías de acceso terrestre presentan daños severos por deslizamientos, grietas, caída de árboles y rocas, lo que obligó al Ejecutivo a trasladarse en helicóptero para hacer una valoración de los daños.
Las labores humanitarias y médicas transcurren mientras la tierra continúa temblando a causa de las más de 100 réplicas registradas desde el evento principal. Los pobladores se resguardan en sillas de plástico y colchones desplegados en el parque. Cristal Reyes, habitante de Tonosí, relató que permanece en el lugar con su familia y optó por no regresar a su vivienda.
«Ni me atreví a ir a mi casa. Me mandó un video y está todo en el suelo», comentó a EFE justo antes de que otra réplica interrumpiera la conversación. Reyes se encontraba trabajando cerca de la plaza cuando el sismo la derribó junto a sus compañeros debido a la fuerza del movimiento.
Medidas de emergencia y balance oficial
El Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia nacional con el fin de destinar hasta 100 millones de dólares a la atención de la crisis, aunque todavía no se ha cuantificado el total de las pérdidas materiales.
De acuerdo con el informe oficial más reciente, el sismo dejó 27 personas heridas de levedad, 426 viviendas dañadas en distintos niveles —lo que afecta a 2.130 habitantes—, además de 419 escuelas y varias carreteras secundarias perjudicadas.
La afectación se concentra principalmente en la península de Azuero, donde se ubica Tonosí, una región pacífica y árida caracterizada por poblaciones de perfil colonial, alta proporción de adultos mayores y actividades económicas primarias.
En dicha zona, las plazas centrales muestran daños estructurales en edificaciones históricas, perímetros acordonados y comunidades enteras a la espera de asistencia gubernamental.










