Los pronósticos meteorológicos advierten que el fenómeno de El Niño comenzaría a notarse con mayor fuerza hacia finales de agosto y comienzos de septiembre, impactando con alzas de temperatura no solo al Caribe colombiano, sino también a las regiones Pacífica y Andina, así como al oriente y sur del país.
De acuerdo con reportes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), para el periodo comprendido entre el 21 y el 27 de agosto se esperan incrementos térmicos en el Caribe, el Pacífico y la zona Andina. La misma fuente indica que, hacia la última semana de agosto y la primera de septiembre, también habría aumentos en el oriente y el sur, como consecuencia de la presencia de El Niño.
El análisis de temperatura también señala al departamento de Antioquia como una de las regiones que podría resentir el impacto, junto con el Pacífico y la región Andina. Sin embargo, se advierte que el Caribe concentraría la mayor parte de la ola de calor.
Riesgo para la oferta eléctrica
Los cálculos del operador del mercado eléctrico, XM, señalan que existe un 95 % de probabilidad de que El Niño se materialice con una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026.
En ese escenario, XM destaca que uno de los riesgos para el abastecimiento eléctrico es que una ola de calor intensa o “muy intensa” pueda comprometer la disponibilidad de recursos necesarios para atender la demanda de energía durante ese periodo.
Para agosto de 2026, el nivel de los embalses se ubica en 79,16 %, un dato inferior al umbral recomendado para enfrentar una fase de calor sostenida. Según la referencia, los embalses deberían estar por encima de 80 %.
Impactos más allá del sector energético
El fenómeno de El Niño no solo afectaría la generación de energía hidroeléctrica —al reducir la capacidad de los embalses y aumentar la dependencia de la generación térmica—, en un contexto donde el país importa cada vez más gas, un insumo clave para la producción térmica.
Adicionalmente, el sector agrícola también enfrentaría dificultades, especialmente por el alza de costos en la producción.
Según Corficolombiana, cerca del 72 % de la agricultura en Colombia depende del agua de lluvia, lo que deja a cultivos y ganadería con pocas herramientas para amortiguar un déficit hídrico prolongado.
Indican que se han anunciado medidas de choque ante posibles afectaciones del suministro de energía relacionadas con el Fenómeno de El Niño.




