Colombia abrió oficialmente este miércoles las puertas de su sede diplomática en Jerusalén, integrándose al selecto grupo de naciones que han instalado sus representaciones en esta ciudad, cuya condición de capital no cuenta con el reconocimiento mayoritario de la comunidad internacional.
La puesta en marcha de la legación, encabezada por la diplomática Tania Gilinski, concreta la promesa del presidente Abelardo De La Espriella, quien asumió la jefatura de Estado el pasado mes de julio. Esta medida representa un giro radical frente a la línea de su antecesor, Gustavo Petro, mandatario que rompió los vínculos bilaterales en 2024 en rechazo a las acciones militares israelíes en Gaza.
Acto oficial y declaraciones de los cancilleres
Durante la ceremonia, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, junto al canciller colombiano, Omar Bula, rubricaron el libro de honor de la sede diplomática. En el acto, Saar señaló: "Es una fecha importante para el Estado de Israel. Es también una fecha importante para la ciudad de Jerusalén".
Por su parte, el jefe de la diplomacia colombiana enfatizó el restablecimiento de los lazos: "Hoy, con la apertura de la Embajada de Colombia en Jerusalén, damos un paso concreto hacia la restauración de nuestras relaciones diplomáticas. Una relación que nunca debió haber sido interrumpida".
En la misma línea, la embajadora Gilinski hizo hincapié en el trabajo conjunto en materia de defensa y orden público: "La seguridad es una prioridad fundamental para los dos pueblos. Colombia enfrenta amenazas derivadas del terrorismo, del narcotráfico, de la delincuencia transnacional organizada que afecta a nuestras comunidades (...) En este esfuerzo, Israel es un socio estratégico, siempre lo ha sido y de ahora en adelante lo será con aún más ahínco y fuerza".
Contexto diplomático y estatus de Jerusalén
La inmensa mayoría del cuerpo diplomático acreditado ante Israel permanece en Tel Aviv, argumentando que el estatus definitivo de Jerusalén debe zanjarse mediante una solución negociada al conflicto israelo-palestino. Israel ocupa y anexó tras la Guerra de los Seis Días de 1967 la zona oriental, de población predominantemente árabe, donde los palestinos proyectan establecer la capital de un futuro Estado; una anexión que no goza del aval internacional.
La tendencia de trasladar sedes a Jerusalén —donde funcionan el Parlamento, la Corte Suprema y la sede de gobierno israelí— se aceleró en 2018 con la determinación de Donald Trump desde la presidencia de Estados Unidos. Posteriormente, un reducido número de países emuló este paso, entre ellos:
- Guatemala
- Honduras
- Paraguay
- Fiyi
- Papúa Nueva Guinea
A esta lista podría sumarse Argentina, luego de que el mandatario Javier Milei reiterara su intención de concretar un traslado similar.
Este viraje de Bogotá no es el primero en su renovada política exterior; el pasado mes de agosto, la administración de De La Espriella reconoció formalmente la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, territorio capturado a Siria en 1967 y anexado en 1981, un paso que hasta la fecha únicamente había dado Washington.










