A poco menos de tres meses de haber asumido el liderazgo de la Casa de Nariño, el presidente Abelardo de la Espriella ya acumula 47 quejas o denuncias formales ante la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes.
La información, conocida este 5 de noviembre de 2026, fue entregada por Caracol Radio tras elevar un derecho de petición a la corporación. El volumen de acciones jurídicas impresiona por la velocidad con la que se han radicado desde el pasado 7 de agosto, fecha en la que el mandatario tomó posesión del cargo.
Desde la Comisión aclararon que la totalidad de los expedientes se encuentran en la etapa de reparto, lo que significa que están pendientes de asignación para definir el trámite individual que le corresponde a cada uno.
El pulso institucional y los antecedentes de otros jefes de Estado
Para poner en perspectiva el panorama actual, el informe de la corporación también detalla los expedientes acumulados por administraciones pasadas. Gustavo Petro, por ejemplo, registra 335 denuncias relacionadas con su mandato entre 2022 y 2026, además de 50 procesos archivados. No obstante, la entidad especificó que ninguna de esas 335 actuaciones ha avanzado más allá de la fase de investigación previa.
En el listado histórico también figuran 104 procesos vigentes contra Iván Duque, 47 contra Álvaro Uribe y 34 contra Juan Manuel Santos. Desde la entidad recordativa recalcaron que estas cifras pertenecen a periodos y naturalezas distintas, por lo que no constituyen una comparativa directa sobre el nivel de responsabilidad de cada gobernante.
Un estilo de gobierno que divide aguas
Desde el arranque de su gestión, De la Espriella ha imprimido un sello caracterizado por decisiones veloces, una línea de comunicación directa y un fuerte énfasis en el orden público, la seguridad ciudadana y la optimización del erario.
Su ceremonia de posesión en Cali, apartándose de la tradicional ceremonia en Bogotá, marcó la primera muestra de su intención de proyectar una administración descentralizada. Entre sus primeras directrices destacó la suspensión de los diálogos de paz con grupos armados ilegales, la intensificación de operativos de la fuerza pública, la proyección de megacárceles y el endurecimiento de penas.
En el ámbito económico, promovió una reingeniería del gasto y presentó la Ley de Rescate Fiscal, una iniciativa diseñada para sanear las cuentas del Estado que su administración achaca al periodo anterior.
Choque de trenes en el Congreso
El escenario legislativo se ha convertido en uno de los campos de batalla más álgidos. Bancadas opositoras, encabezadas por el Pacto Histórico, han empleado herramientas de control político como debates, solicitudes de información y mociones de censura.
Un reporte publicado el pasado 28 de octubre indicó que en los primeros 82 días de mandato se promovieron dos mociones contra miembros del gabinete: el ministro de Defensa, Jorge Mora, y el ministro de Vivienda, Andrés Beltrán. Aunque ninguna de las dos prosperó, evidenciaron la tensión persistente entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Mientras el Gobierno cataloga estas citaciones como un uso desmedido que entorpece la labor de los ministerios, los congresistas defienden su rol de vigilancia como un mandato constitucional ineludible.
Señalamientos y respuestas oficiales
La confrontación también ha escalado a nivel personal y político. El senador Iván Cepeda llevó a cabo un debate de control político donde expuso documentos sobre supuestos nexos de capitales vinculados al narcotráfico y el paramilitarismo con negocios de tierras, un entramado que bautizó como «narcorrentismo».
La respuesta del Ejecutivo llegó por medio del ministro de Justicia, Iván Cancino, quien exigió vehemente la presentación de pruebas sólidas y recordó la vigencia de la presunción de inocencia para el jefe de Estado.
Pese a la contundencia de las cifras, desde la Comisión recordaron que acumular 47 denuncias no equivale a tener investigaciones formales abiertas ni implica un fallo de culpabilidad. Asimismo, el organismo subrayó que desde la Constitución de 1991 solo se han emitido dos dictámenes de acusación formal ante la plenaria de la Cámara, lo que ratifica los obstáculos históricos para concretar procesos contra altos dignatarios del Estado.










