Con multitudinarias movilizaciones en los principales colegios electorales de Brasil, el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro concluyeron sus actividades de campaña este sábado, en la antesala de la segunda vuelta presidencial más disputada de la historia democrática reciente del país.
A primera hora del día, el jefe de Estado congregó a miles de simpatizantes en la emblemática playa de Copacabana, en Río de Janeiro, para luego viajar hacia São Paulo y encabezar otra concurrida jornada de respaldo popular. Portando una bandera brasileña y un ejemplar de la Constitución, Lula, quien está próximo a cumplir 81 años, manifestó su plena seguridad en los resultados del domingo.
"Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez"
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) también cuestionó con dureza a su contrincante, señalando que representa un riesgo para las instituciones y rechazando la posibilidad de que "un miliciano", "un mentiroso" y alguien "no cualificada" tome el control del Palacio de Planalto.
La contraofensiva de Flávio Bolsonaro
Por su parte, el aspirante del Partido Liberal (PL) emuló el estilo de su padre al dirigir una caravana de motocicletas por Belo Horizonte, capital del estratégico estado de Minas Gerais. Posteriormente, el senador se dirigió a Río de Janeiro para liderar una marcha multitudinaria en Barra da Tijuca, la cual concluyó en las inmediaciones de la residencia donde habitaba su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Este último permanece bajo detención domiciliaria en Brasilia tras haber sido sentenciado a 27 años por conspiración golpista; el candidato ha prometido otorgarle el indulto si vence en las urnas.
"Lamentablemente, el actual Gobierno promete mucho y no cumple nada. Brasil ya no está dividido entre izquierda y derecha; todos están del mismo lado, que es el lado del cambio"
Unos 159 millones de ciudadanos están habilitados para definir al mandatario que tomará posesión el 5 de enero de 2027. Flávio encara los comicios con el 47 % obtenido en la primera vuelta, superando por dos puntos a Lula. Desde la restauración democrática en 1985, ningún aspirante ha logrado dar vuelta al marcador en el balotaje, aunque las últimas encuestas reflejan un empate técnico que anticipa un desenlace sumamente apretado.
Repercusiones en la región
La cita electoral es seguida de cerca por el resto de América Latina. Un triunfo del senador bolsonarista consolidaría el avance de la derecha regional, mientras que una victoria de Lula mantendría un eje progresista clave. En ese marco, el expresidente chileno Gabriel Boric difundió su respaldo al actual mandatario, destacando que "Lula ha cambiado para mejor la existencia de mucha gente, y nunca está satisfecho porque sabe que se puede más".
Del otro lado, el presidente de Argentina, Javier Milei, refrendó su apoyo a Flávio Bolsonaro y calificó al gobernante brasileño de "ladrón" y "mentiroso", luego de que Lula afirmara en el debate televisivo del viernes que las políticas de ajuste en Argentina han llevado a parte de la población a consumir carne de burro.










