Una ciudadana rusa fue sancionada económicamente por un tribunal de su país tras haber fabricado mediante inteligencia artificial la instantánea de un oso merodeando por una vía pública. La publicación, concebida inicialmente como una jugarreta, generó pánico entre los residentes de la localidad de Magdagachi, en la zona de Amur, lo que desató una oleada de reportes ante las autoridades policiales. El reporte oficial del proceso fue difundido por medio del canal de Telegram de la oficina de prensa judicial de esa zona.
De acuerdo con los documentos del expediente, los hechos ocurrieron en septiembre pasado, cuando la implicada, oriunda de dicho municipio, quiso gastarle una broma a una conocida. Para lograrlo, recurrió a la plataforma ChatGPT con el fin de producir una gráfica donde se veía al animal caminando por la calle, la cual compartió inicialmente con su allegada.
No obstante, la situación se salió de control cuando terceros asumieron que la postal era verídica y la propagaron masivamente en plataformas digitales. Esto motivó que la estación de policía recibiera múltiples llamados de emergencia de ciudadanos atemorizados por la supuesta amenaza.
Una vecina del sector le contó a la justicia que, tras observar la imagen durante toda la jornada, prefirió no abandonar su hogar para abastecerse de víveres. La alerta escaló hasta los funcionarios del gobierno local, quienes procedieron a convocar a expertos y cazadores para localizar al supuesto ejemplar.
Ante la magnitud de los hechos, la autora de la broma se comunicó con las autoridades para admitir que la estampa había sido diseñada mediante herramientas tecnológicas.
Un despacho judicial del distrito de Magdaganinski impuso la sanción por difundir el contenido fabricado con una red neuronal. En estrados, la procesada reconoció su culpa y manifestó arrepentimiento, reiterando que solo buscaba divertirse.
El estrado evaluó favorablemente la actitud de la mujer, por lo que determinó disminuir a la mitad la penalización monetaria estipulada por la normativa, la cual ascendía a 30.000 rublos (358 dólares). De este modo, el cobro final quedó en 15.000 rublos (equivalentes a 179 dólares), y se determinó que no era necesario confiscar el teléfono inteligente empleado para fabricar la imagen.
Este episodio cobra especial gravedad si se tiene en cuenta la alta frecuencia de encuentros hostiles entre estos animales y la ciudadanía registrada recientemente en territorio ruso. Tan solo desde marzo, estas confrontaciones han cobrado la vida de al menos 26 personas.
Las zonas de Krasnoyarsk e Irkutsk figuran como las más afectadas por esta problemática, registrando siete decesos fatales en cada una de ellas.
Como respuesta a esta contingencia, las autoridades del país euroasiático iniciaron en los primeros días de este mes un operativo para cazar a dichos especímenes, campaña en la cual ya han sido sacrificados 982 animales únicamente en la región de Krasnoyarsk.










